28.3.07

Todas queriamos ser putas


Por muy pulcra y conservadora que parezca la señorita
Todas queríamos ser putas.
Basta con que se escuchen los acordes que cualquier canción medio calentona para que en la mente de la recatada fémina surjan fantasías de charol, látigos, medias de red y faldas de medida infartantes.

Para que decir en las clásicas noches de verano cuando, no se si por la temperatura o las ansias de sentirse acompañadas, imaginamos que estamos con el hombre de tus sueños y haces todas las cochinadas que te prohibían hasta pensar en las clases de religión de aquel colegio de monjas, y que sonrojarían a tu mama si se diera las cosas en las que piensa la niñita cuando se desvela a las 4 de la mañana.

Y si en la radio tocan alguna canción del tipo You Can Leave Your Hat On, de Joe Cocker, o Stereo de Barry White, nos apuramos en cerrar las cortinas, apagar las luces y contornear las caderas al ritmo de los sones candentes, usando cualquier artilugio como accesorio a nuestra íntima actuación, y dejarnos llevar, ser la reina de la noche, aunque sean los próximos tres minutos. Pero sentirnos MINAS , la puta más exclusiva, la bailarina que todos piden, ser la estrella del lugar, y la sensación de la ciudad.

Así como dijo la poetisa, que Todas queríamos ser reinas,
bueno... también en cada mujer... hay una prostituta en potencia.... no?
 
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